Jugando en Equipo, Logrando Objetivos

Cuántas veces te has preguntado… ¿En mi empresa trabajamos en equipo? ¿Confío en mis colaboradores, jefes y pares para el logro de las metas? ¿Todos estamos en el mismo barco y trabajamos por un mismo objetivo?

Michael Jordán decía: “El talento gana partidos, pero la inteligencia y el trabajo en equipo ganan campeonatos”.

Existe una técnica que usan algunos entrenadores de fútbol americano para motivar la unión entre sus jugadores. Cortan una soga en pedacitos y le dan uno a cada miembro del equipo.

Les piden que la guarden toda la temporada. Y les dicen algo así: “Imagina que estás a punto de caer en un acantilado. Lo único que te detiene de una muerte segura es esta soga que detiene una persona. Esa persona es cualquiera de tus compañeros. ¿Confías en ellos? ¿Confiarían ellos en ti? Detén la soga”.

En el mundo híper competitivo de hoy los esfuerzos solitarios del más talentoso no son suficientes. Se necesita la fuerza del equipo para ganar consistentemente. Se requieren buenos jugadores de equipo que detengan la soga. ¿Cómo anda su brazo?

Comienza a generar una Cultura de Colaboración, en dónde todos los integrantes del equipo se sientan comprometidos, pertenecientes, identificados, valorados, estimulados, que sientan que al cumplir sus metas laborales están ganando profesional y personalmente crecimiento, desarrollo y calidad de vida.

  1. Complementa las habilidades y los talentos de tu equipo: Cuando tienes un equipo de trabajo diverso, con habilidades, carácter, inteligencia, ideas, formas de trabajo diferentes, pero bien enfocado, se pueden disminuir las debilidades y potenciar las fortalezas. Busca gente que esté dispuesta a cooperar y trabajar por un mismo propósito.
  2. Si confías y te vuelves confiable:La confianza es el ingrediente básico del trabajo en equipo. Si tú le demuestras a cada integrante del equipo y al equipo completo que confías en ellos y en el trabajo realizado ganarás también su confianza, esto hará que las metas se alcancen mucho más fácil, que tengan seguridad para tomar decisiones y te ayuden a resolver problemas.
  3. Aumenta el sentido de pertenencia: Si una persona se siente parte de un equipo, su opinión es importante y tomada en cuenta, puede aportar y decidir, es motivado y escuchado, es más probable que sea leal a la empresa. Esto disminuye la rotación de personal y aumenta la productividad.
  4. Es gratificante para todos: Nada se siente mejor que un abrazo o un “high-five” de celebración cuando se cumple una meta, se termina un proyecto o una negociación se cierra de manera exitosa. Al compartir estos sentimientos las personas se sienten felices profesional y personalmente e impulsa al equipo a seguir teniendo motivos para celebrar.
  5. Aprendes más de ti: El trabajo en equipo ofrece un importante aprendizaje individual. Cuando realmente todos colaboran, participan y apoyan cada miembro comienza a descubrir para qué es bueno y en qué áreas necesita ayuda, sin que esto cause desmotivación.
  6. Es mucho más divertido: También es importante el factor de disfrutar lo que haces. Procura que en tu equipo haya buena comunicación y sana convivencia; que los integrantes se involucren y se conozcan también de manera personal, sus gustos, pasatiempos, familia, proyectos personales, esto ayudará a hacer más fácil y disfrutable cada proyecto.

Por todo esto podemos ver que el trabajo en equipo puede obtener un beneficio doble. Por un lado, permite optimizar y agilizar los procesos de elaboración pues la gestión del tiempo es mejor y los resultados son de mayor calidad. Y, por otro lado, mejora el clima laboral, ya que las obligaciones se convierten en retos compartidos que incitan a trabajar en armonía a la vez que compartes vivencias y experiencias día tras día.

Cada vez es más habitual crear equipos para trabajar en grupo en lugar de estructurar la producción de forma individual. Ya no basta con tener grandes talentos, la importancia de trabajar en equipo reside en contar con las personas adecuadas, capaces de colaborar e involucrarse en busca de un objetivo común.

Fuente: Revista Entrepreneur, Jorge A. Meléndez Ruiz

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